
En mi última visita relámpago a Sevilla, ya de vuelta a mi tierra de exilio (voluntario) paré en Utrera. Quería tirar unas fotos a Miguel Vargas, más conocido para el arte como Bambino. Nada más entrar en su pueblo natal donde por primera vez probé los.... No, los mostachones, no, los kakis, pues, un compañero de mili de quien no recuerdo su nombre me invitaba a comer alguna vez en su casa cuando los trenes dirección a la Alhambra paraban en Utrera. Y a lo que iba que no me hizo falta preguntar a nadie, fue dejar el coche alzar la vista y ver a Bambino cantando como si el tiempo no pasase por el.
Ya hace unos cuantos años de aquello pero lo bueno no se olvida. Desde este pequeño rincón abandonado, doy las gracias a toda la gente que le ha querido y en especial a sus paisanos y amigos del Rincón de Bambino que tantos recuerdos nos traen a través de la red.
Por cierto, compré mostachones y no los probé, a Juanito le gustaron.